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Entrevista a un Luthier

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Al final de la calle se ve la casa de madera y piedra en la que mora el luthier. La calle, que alguna vez hace años abriera el propio Raúl Pérez, está totalmente cubierta de nieve. Una vez en el portón , me recibe un hombre vestido con una boina, delantal y una calidez que decididamente contrasta con el frió imperante.

El taller de Raúl Pérez está lleno de instrumentos musicales para construir y reparar, además de una cantidad importante de herramientas. Es en ese lugar en el que el carpintero devenido en luthier, recibe encargos desde diferentes lugares del planeta para la construcción y reparación de instrumentos.

Una vez allí, la primera y casi obvia pregunta se hecha a girar:

 

Cómo se inició en el mundo de la música?

Con la música me crié, mi padre y mi madre tocaban la guitarra, cantaban.

Con los instrumentos me inicié a los 16 años. Aunque en realidad ya antes tenía ganas de hacer un instrumento , a los 13, porque escuché unas grabaciones de un laúd, un laúd del renacimiento, un instrumento que me sedujo completamente. Sabe Cual es?

Lo tocaba un alemán que falleció hace años, se llamaba Walter Gerwig.

Y dije: yo voy a tocar eso. No tenía ni idea como era! (ríe).

Y pasaron 3 años, pero empecé a hacer guitarras. Porque sobre laúdes no había ningún dato, no había nada, y sobre guitarras tampoco. Pero empecé haciendo guitarras porque me gustaba igual la guitarra. Para mi en esos años eran casi intercambiables las músicas, y no los son en realidad, pero para mi así era. Entonces, con restos de una guitarra que había hecho mi papá, yo armé una que quedó muy mal. Sonaba pero... cualquier cosa a la que uno de ponga cuerdas suena, así es que la dejé y empecé otra de cero y completamente hecha por mi, esa todavía está andando.

Enseguida empecé la segunda que era encargada, y desde ese momento tuve la suerte que siempre trabajé por encargo.

 

Entonces, Raúl comenta que tiene un violín y una guitarra que se irán a Los Ángeles, una mandolina que se irá a San Francisco, y algún otro instrumento que pronto saldrá para Buenos Aires.

 

Quienes le encargan instrumentos?

Hay profesionales y aficionados serios. La diferencia es que a veces es preferible un aficionado serio como patrón a un profesional, porque tienen distintas actitudes.

A veces es más interesante hacer instrumentos para un aficionado serio que para un profesional, porque el profesional ya tiene cosas inamovibles en su estructura mental y a mi me quita libertad.

 

Conoce a todos sus clientes?

Todos vienen personalmente, menos uno que vive en Noruega. Que acordamos por correo electrónico.

Después vienen de varios países, desde Alemania, de Francia, Brasil, y varios más.

 

Además de luthier , Pérez es carpintero, artista plástico y maestro.

Muchas de las herramientas que utiliza para confeccionar los instrumentos las diseña él mismo a la medida de sus necesidades. También diseñó el taco de madera que usa para sellar sus creaciones.

 

Que hay que saber para ser luthier?

Muchas cosas. Porque esta es un disciplina multidisciplinaria. Porque uno necesita desde conocimientos de física básicos hasta conocimientos de química porque uno trabaja con sustancias preservantes, que endurecen o ablandan la madera. Hay que saber de agronomía, de botánica, mínimo. Tener nociones de metalurgia. También hay que saber de dibujo, y de historia del arte cuando se trabaja con instrumentos de tipo histórico como yo. Porque, por ejemplo yo no puedo hacer una decoración en una vigüela española , supongamos vikinga. Una vigüela española lleva un decoración mozárabe.

Y desde ya de música.

 

Hay que ser músico para ser luthier?

No obligatoriamente. Stradivarius por ejemplo no era músico en el sentido de que no salía a tocar, pero hay una cosa que es comprensible, tampoco un gran músico va a ser un gran constructor porque no tiene tiempo. Pero hay que tener conocimiento de música, hay que saber como se maneja cada instrumento que uno hace. Por una razón muy sencilla, si yo no lo puedo probar, entonces no puedo entregarlo al dueño porque no sé si está bien o está mal.

En mi caso, yo no solo hago violines o guitarras o laúdes. Hago muchísimos instrumentos más. Y de todos ellos, que tienen afinaciones distintas, diferencias de funcionamiento y de ejecución; hay que poder tocar algo.

 

Entre esos otros muchos instrumentos que construye Raúl se encuentran la Viola d’amore, ukulele, timple canario, timple colombiano, guitarra portuguesa, bandurria, dulcimer, mandolina napolitana, por citar solo algunos.

Cada uno de los instrumentos involucra a varios distintos tipos de maderas, según comenta “hay razones de física para que así sea”

 

Cuanto tiempo se toma para terminar un instrumento?

El tiempo que me lleva un instrumento es un poco mas de un año según el instrumento, algunos dos o tres años. Pero el tiempo mínimo es un año, lo que pasa es que ese el tiempo mínimo de armado. De ensamblar el instrumento y de terminarlo. En el caso de un violín por ejemplo, barnizarlo lleva más o menos 3 o 4 meses.

 

Usted es docente?

He trabajado en escuelas primarias y secundarias. He sido maestro de grado.

Acá en el taller tengo a mis alumnos, victimas maderiles. Este año no hay ninguna dama, pero ha habido. Hay contadores, guía de montañas, ingenieros, doctores en física, guarda parques.

La idea básica es carpintería, aunque el 90 por ciento han venido con la idea oculta de hacer instrumentos ( ríe). Actividad que yo no fomento ni estimulo porque tengo mis razones, se las digo mire: primero que para hacer instrumentos musicales uno no puede tener la misma actitud que para hacer un cofrecito, una caja o un banco. Porque hacen falta otros talentos, capacidades , conocimientos, y la gente generalmente está en otra actividad. En segundo lugar hace falta una formación mínima correcta de carpintería, porque esto es una rama de carpintería muy específica.

Entonces, si la persona no ha hecho ni una caja, empezar haciendo un violín es muy duro! Porque hace todas las metidas de pata en el violín. Hay vamos a la tercera razón: las maderas que se usan para hacer instrumentos son de las mas caras del mundo, y esas maderas no son fáciles de conseguir.

 

Raúl Pérez nació en San Martín de los Andes en 1946 , apenas tenía un mes de vida cuando su familia se mudó a Bariloche. Está casado, tiene cinco hijos y cinco nietos. Justamente es uno de sus hijos, Daniel, quien lo acompaña al final de la entrevista. Y también es quien, luego de que Raúl nos muestre como afina una guitarra española, tome el instrumento y lo ejecute, mientras su padre lo observa con entrañable cariño. Entonces vuelve a mi cabeza una de las frases expresadas por Raúl durante la charla: “la sangre trae mensajes”.

 Autora: Carolina
Fuente: http://www.igooh.com/notas/entrevista-a-un-luthier/

 

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